Biografía

Nací en Madrid el 22 de noviembre de 1971. Era lunes. Y no me acuerdo de nada más, porque, como comprenderéis, era muy pequeña. Así que prefiero decir que nací en un reino muy, muy lejano, hace mucho, mucho tiempo, más o menos cuando los animales hablaban.

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Aquí me tenéis en junio de 2017 justo antes de comenzar una actividad en la Casa del Libro de Gran Vía, en Madrid.

De lo que sí me acuerdo es de que mis padres se trasladaron a Burgos y allí pasé una infancia muy divertida, porque tenía una casa muy grande y tres hermanos para jugar. Fui al colegio Sagrada Familia y después al instituto Comuneros de Castilla. Todos mis profesores se esforzaron muchísimo en enseñarme, pero creo que yo estudiaba poco… Claro, era normal, porque estaba muy ocupada, pensad que mientras todo eso ocurría, yo iba de incógnito a la escuela del bosque a aprender el lenguaje secreto de las hadas para poder contar luego historias maravillosas.

A pesar de eso (o quizá por eso) fui a la universidad y estudié Filología Hispánica y después Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Valladolid. Fue una suerte, porque ahí pude leer muchos libros y escribir en algunas revistas, como El Lucernario y Luzdegás. Además, participé con mis textos en algunos libros del colectivo Universitarios en Diálogo de Burgos.

Siempre estaba rodeada de libros, incluso me puse a trabajar como becaria en la Fundación Municipal de Cultura de Valladolid, en sus bibliotecas municipales. Y también estuve trabajando en un lugar especial llamado Fabularia, donde íbamos a los colegios a contar mil y una aventuras a los niños. Ahora, Fabularia se llama La letra i, y os aconsejo que lo busquéis en Google porque sigue siendo un lugar muy especial.

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Mi hija Isabel ha querido colaborar en mi biografía. ¡Soy yo! ¡Clavadita! ¿A que sí?

Cuando se me acabaron los libros allí, me fui a Madrid a trabajar con más libros, primero en Ediciones De la Torre y después en Editorial Libsa, donde sigo haciendo mi trabajo de editora. Un día decidí irme a vivir con un sabio y luego los dos juntos decidimos que ser solo dos era un poco aburrido y tuvimos tres enanitos saltarines. Hacen bastante ruido y se dejan olvidadas las cosas en los lugares más insospechados, pero también son muy simpáticos y se dejan dar besos, así que llevo bastante tiempo escribiendo historias para ellos. Les escribo de todo: cuentos, relatos, novelas, poemas… Llevo ya más de 40 libros escritos y siguen pidiéndome más. Habéis de saber que los enanitos son muy exigentes. Si queréis saber cuáles son esos libros, aquí los encontraréis.

Creo que esto es todo… Bueno, os diré (en secreto) que me gusta leer, hablar, comer chocolate, correr sin rumbo, mirar la nieve caer y estar en compañía de personajes mágicos. Si eres uno de ellos, pincha en la pestaña de contacto.

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